Infinitos parches verdes, montañas a lo lejos, charcos. Imágenes borrosas que se asemejan a plantaciones de arroz. Desde la altura es todo lo que se puede ver al llegar a Vietnam.
Al amanecer, como un gigante que acaba de salir del ensimismamiento, Vietnam amanece y abre sus brazos a quien quiera descubrirlo. Al contrario de lo que podrí suponerse, los extranjeros se transforman en huéspedes de lujo para los curiosos vietnamitas.